Actualización del Plan Energético Nacional (PEN), una tarea pendiente

Durante la última década, el mundo ha vivido cambios importante en las sistemas energéticos con miras a diversificar la canasta energética de los países, con un objetivo claro de incorporar energías y tecnología más limpias; propiciar por un mejor uso de la energía y contar nuevos modelos de negocio.

Según la Agencia Internacional de Energía (IEA): “El mundo al 2035 estará consumiendo un tercio más de la energía que consume actualmente. La demanda eléctrica aumentará en dos terceras partes. El centro de gravedad del consumo energético cambiará a países como China,

India y Brasil. Entre los tres acumularán más del 90% del crecimiento de la demanda. Mil millones de personas no tendrán acceso a la electricidad y 2700 millones no tendrán acceso a combustibles limpios para cocción y calentamiento, principalmente en Asia y África sub-sahariana”.

Por su parte, Greenpeace y el Global Wind Energy Council estiman que a nivel mundial es factible sacar de la balanza eléctrica el 80% de la energía fósil y eliminar la nuclear. El 70% de la electricidad provendría de fuentes renovables al 2050.

Producto de la investigación y la innovación en energías más limpias, ha sido posible lograr resultados interesantes, lo cual ha permitido enfrentar temas sensibles como la seguridad del suministro energético; impactos sobre el medio ambiente; condiciones de adaptabilidad al cambio climático e incorporar elementos de competencia en la entrega de los servicios energéticos hacia una mayor eficiencia, entre otros.

Uno de los principales factores para planear la energía de las próximas décadas es la preocupación de los países por el cambio climático y la producción de dióxido de carbono (CO2), lo cual se refleja en la concentración atmosférica de gases de efecto invernadero.

Así mismo, la diversificación de la canasta energética y propiciar la seguridad de la oferta energética son factores determinantes para enfrentar la declinación de la producción de hidrocarburo.

Paralelo a lo anterior, las dificultades en la renovación y expansión de las redes de transmisión de energía eléctrica debido a los altos costos, problemas de servidumbres y oposición de las comunidades a su construcción, por los impactos que generan son situaciones que están obligando a cambiar las formas de generar energía limpia y sustentable.

Hoy se está pensando en promover un cambio de la producción centralizada y alejada de los puntos de consumo a una producción o generación distribuida (GD), cercana a estos, y de tamaño reducido.

Lo anterior implica incluir nuevos actores para comprender las nuevas formas como se deben operar y conectar los sistemas eléctricos, resultado de hacer una transición de los grandes operadores de red a una pluralización de la producción de energía.

Un PEN para Colombia

En el año 2005/6, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), elaboró el Plan Energético Nacional 2006-2025, que planteó lineamientos para la toma de decisiones del sector energético, con una visión de largo plazo. Posteriormente, en el 2009/10, realizó un nuevo trabajo al respecto. Sin embargo, el PEN nunca se oficializó ante el país, quedándose a nivel de propuesta.

En este sentido, Colombia necesita contar nuevamente con un Plan Energético Nacional (PEN) integral que se convierta en la Hoja de Ruta del país, el cual debe contener objetivos, acciones y metas claras que cubra a todos los subsectores de la energía.

En opinión de ACIEM, el PEN se debe constituir en Política Pública que comprometa a todas las autoridades del Estado, el cual debe ser actualizado periódicamente para permitir a todos los actores enriquecerlo y conocer la ruta a seguir en materia energética en los próximos años.

El último PEN se elaboró hace 10 años, cuando existían otras realidades económicas y energéticas. Hoy, el sector y el mundo han evolucionado, pero el país que afrontó otras necesidades y urgencias se quedó en un modelo desactualizado.

La coyuntura y los elementos de emergencia olvidaron el esfuerzo y el trabajo de proyección del sector energético y la necesidad de un norte claro del que se adolece actualmente.

Distintos actores reconocieron que, a pesar de que la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano está asegurada hasta 2025, es momento de ampliar y diversificar la matriz energética con ajustes estructurales a los mercados, validando los supuestos fundamentales.

 

Uno de los principales factores para planear la energía de las 

                 próximas décadas es la preocupación de los países por el cambio

                climático y la producción de CO2"

 

Para ello, es necesario incorporar tecnología, mercados financieros y de cobertura intradiaria, así como la revisión de cobertura entregada por los contratos de largo plazo. Todo lo anterior, con el objeto de regresar a la meta de lograr la eficiencia, ajustar la participación de los usuarios e incorporar las energías renovables, además de otras soluciones integrales.

El mercado eléctrico requiere de una modernización y una definición de política integral, coordinada con subsectores como el gas, el carbón y otros sectores como el ambiental, el fiscal, el tecnológico y la producción industrial.

Un PEN moderno, con una planeación integral de la administración de los recursos, debe permitir que el sector energético se fortalezca y se diversifique, alcanzado una proyección duradera en las próximas décadas.

*Tomado de la Revista ACIEM 130

 
 

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